Los 18 sectores que dominarán la economía mundial: la IA y las nuevas industrias líderes
- Kempton Asset Blog

- hace 1 día
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Las llamadas «arenas» crecen hasta diez veces más rápido que el resto de la economía mundial, impulsando hasta 48 billones de dólares en 2040.
La economía mundial está entrando en una nueva fase de transformación marcada por el auge de 18 sectores estratégicos, que incluyen desde la inteligencia artificial hasta la robótica o el espacio, y que ya lideran el crecimiento empresarial global. Estas industrias podrían generar hasta 48 billones de dólares en ingresos en 2040, según el último informe del McKinsey Global Institute «The race takes off in the next big arenas of competition».
Las «arenas de competencia»: un crecimiento económico global sin precedentes
La transformación económica está en marcha y ya tiene unos claros protagonistas. Las denominadas «arenas de competencia», un grupo de 18 sectores, están redefiniendo el crecimiento global al concentrar la innovación, la inversión y el dinamismo empresarial.
La inteligencia artificial, el comercio electrónico, los semiconductores o los vehículos eléctricos, han registrado en los últimos tres años un crecimiento en ingresos diez veces superior al del resto de la economía. Además, han multiplicado por cuatro su expansión en valor de mercado.
El informe destaca que estas arenas no solo crecen más rápido, sino que están generando un impacto económico sin precedentes. Entre 2022 y 2025 han concentrado cerca de 18 billones de dólares en capitalización bursátil y 1,4 billones en ingresos adicionales. Esto equivale aproximadamente a la mitad del crecimiento económico global reciente.
Desde el McKinsey Global Institute aseguran que de mantenerse esta tendencia, el peso de estos sectores en la economía mundial seguirá aumentando de forma significativa en las próximas décadas.
Industrias que dominarán la economía: inteligencia artificial, biotecnología y mucho más
En el centro de esta revolución se sitúa la IA. El ecosistema que sustenta su desarrollo, formado por semiconductores, servicios en la nube y software especializado, ha generado en solo tres años alrededor de 500.000 millones de dólares en nuevos ingresos y cerca de 11 billones en valor de mercado.
Esta infraestructura tecnológica está sentando las bases de la llamada «IA física», que permitirá el despliegue masivo de robots, drones y sistemas autónomos capaces de interactuar con el entorno en tiempo real.
La magnitud de la inversión en este ámbito refleja la intensidad de la competencia en el sector. Siete grandes compañías tecnológicas, entre ellas Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft o Nvidia, destinaron en 2025 alrededor de 750.000 millones de dólares a investigación, desarrollo y capital, una cifra que supera el gasto público anual total de Estados Unidos en infraestructuras hídricas y de transporte. Esta cifra podría acercarse al billón de dólares en 2026.
Este esfuerzo inversor está consolidando una carrera global por liderar la infraestructura de la inteligencia artificial. En este sentido, aquellas empresas que puedan desplegar mayor capacidad de computación a gran escala son las que capturarán la mayor parte del valor.
Por otro lado, el informe señala que mientras que los sectores digitales, como el e-commerce y la publicidad online, continúan capturando cuotas récord, diversas industrias «físicas» ya han alcanzado su punto de inflexión. Los vehículos autónomos compartidos, por ejemplo, ya operan de forma comercial o se prueban en fase piloto en unas 30 ciudades de Estados Unidos, China y Emiratos Árabes Unidos.
Industrias como la robótica, el espacio o los nuevos desarrollos en biotecnología comienzan a escalar con rapidez. Este avance evidencia que la transformación económica no se limita al mundo digital, sino que está impactando de lleno en la economía real.
Amazon, Meta o Alphabet: los grandes gigantes de las «arenas»
En este contexto, emergen los denominados «omniscalers», un grupo de nueve grandes compañías globales que están compitiendo simultáneamente en varias «arenas» estratégicas. Alibaba, Alphabet, Amazon, Apple, Huawei, Meta, Microsoft, Samsung y Tesla combinan su dominio tecnológico con una enorme capacidad de inversión para expandirse de forma acelerada, operando actualmente en un promedio de seis «arenas» de crecimiento. En casos como Alphabet, por ejemplo, se están obteniendo ingresos en hasta nueve sectores diferentes.
En conjunto, los «omniscalers» generaron en 2025 unos 700.000 millones de dólares en flujo de caja operativo y destinaron más de 800.000 millones a inversión. Su principal ventaja radica en la capacidad de reutilizar infraestructuras clave, como la nube, las bases de datos o las redes logísticas, para crecer más rápido y con menores costes.
El desafío económico de Europa frente al resto del mundo
El liderazgo global en estas nuevas arenas está fuertemente concentrado. Estados Unidos y China concentran el 90% del valor de mercado de las 18 industrias clave. Hay un claro dominio estadounidense en la mayoría de los sectores, ya que estas empresas encabezan 14 de las 18 áreas. Hay un avance significativo de China en ámbitos como la electrificación, con el 70% de la capitalización global en baterías y fisión nuclear. Además, lideran el mercado de vehículos eléctricos.
En contraste, Europa apenas representa el 7% de la capitalización en estas áreas. A pesar de que el continente mantiene fortalezas en biotecnología no médica, con el 45% del valor global, y en equipos para semiconductores, el informe refleja una brecha anual de inversión tecnológica de aproximadamente 880.000 millones de euros frente a Estados Unidos.
El informe advierte de que el éxito en estas industrias no depende únicamente de desarrollar tecnología, sino de la capacidad de escalarla rápidamente a nivel global. Factores como el acceso a capital, la rapidez regulatoria o la infraestructura disponible serán determinantes para definir qué regiones y empresas lideran esta nueva etapa económica.
McKinsey subraya que ninguna organización queda al margen del alcance de estas 18 industrias. Incluso las empresas que no operan directamente en estas arenas se verán afectadas por cambios en la demanda, las cadenas de suministro y los sistemas productivos.
En este escenario, contar con un «radar estratégico» que permita identificar oportunidades y riesgos se convierte en una necesidad clave para las empresas. No adaptarse a tiempo a estos nuevos ciclos de crecimiento e inversión acelerada implica, según el informe, un riesgo real de quedarse fuera de la dinámica del crecimiento económico global.
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